viernes, 21 de agosto de 2015

Una mujer apedreada por antitaurinos en Valencia.

Un grupo de personas que se manifestaba en contra de los festejos taurinos ha taponado el acceso a la plaza de toros y agredido a una mujer.

La persona afectada tras ser atendida en la enfermería de la plaza.

"Estaba en la puerta esperando para entrar y he notado la pedrada en la frente. Me toqué y pensé que no podía ser verdad". Así describía P. G.C. (iniciales de la mujer agredida) el momento en el que una piedra voló desde una mano no identificada hasta su cabeza. Un golpe que le provocó una "herida inciso contusa" y que necesitó atención médica en la enfermería de la plaza. Ocurrió mientras aguardaba su turno para entrar a la corrida del día de San José de Valencia mientras un grupo de antitaurinos protestaba. Una nutrida guerrilla bloqueó la puerta de cuadrillas al patio de caballos, lugar por el que acceden los toreros al coso de la Calle Játiva. El resto se mantuvo en los aledaños insultando impunemente y, como se comprobó posteriormente, arrojando piedras sobre los asistentes.


Los antis forcejearon con varios aficionados. Entre ellos, Nacho Lloret, uno de los empresarios de la plaza y Justo Hernández, el ganadero propietario de los toros que se lidiaron ayer. Se vivieron momentos de tensión cuando la policía intervino para desalojarlos. Después, una vez comenzó la corrida de toros, mantuvieron su actitud desafiante y no dejaron de vociferar proclamas contrarias al toreo durante el desarrollo del festejo.

Esto ocurre días después de que vieran la luz unas informaciones en las que se detallaba cómo obtienen la financiación este tipo de grupos: dinero de dudosa procedencia suministrado por distintas entidades internacionales con el único objetivo de presionar en contra de la Tauromaquia y provocar situaciones peligrosas como la descrita en Valencia, y así en las distintas plazas de toros nacionales. 

Una situación imposible de vivir en Francia, país en el que el Ministerio del Interior impidió por ley manifestaciones antis a menos de 500 metros de los cosos al considerarlas una provocación y un riesgode alteración del orden público. "Ni siquiera los vemos", reconoce André Viard, presidente del Observatorio de las Culturas Taurinas de París que realiza un trabajo envidiable a este lado de los Pirineos.

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